sábado, 8 de agosto de 2015

Εκάτη

El mes de julio ha sido muy atareado: empezando por el concierto, que ya mencioné en una entrada anterior, y terminando el seis de agosto (!) con la segunda de las visitas, casi no hemos parado.

Un par de días después del concierto, que fue el cuatro de julio, llegó un amigo lleidatà de Γιώργος, y se quedó con nosotros una semana y media. Como eran bastantes días, le dio tiempo a verlo todo, y sin correr: el Museo Arqueológico Nacional, el Cicládico, el Benaki, el Bizantino y el de la Guerra, la Acrópolis y su Museo (en estos dos me encargué yo de las explicaciones, ya que soy la experta [con respecto a Γιώργος]), el ágora, el cementerio del Cerámico, la zona de Gazi, el barrio de Plaka y hasta parte del extranjero.

Además de todas estas cosas, sobraron varios días enteros para hacer dos excursiones a otros lugares de interés turístico y arqueológico, y hasta otro más (un domingo) para quedarnos en casa tranquilitos y descansar de tanto turismo. Una de las excursiones fue a Delfos, que la tuvo que hacer él solo, el pobre, porque Γιώργος tenía que trabajar y yo estaba bastante cansada. Pero a él no le importó; le sobraba energía y ganas de verlo todo. Cuando volvió le brillaban los ojillos de ilusión.

La otra excursión sí que la hicimos todos, y estuvo genial: alquilamos un coche, como en marzo con mis padres (solo que, al ser temporada alta, nos salió un poco más caro; pero entre los tres que éramos tampoco supuso un esfuerzo económico descomunal para nadie), y pusimos rumbo al sur, al Peloponeso, con la primera parada en Acrocorinto. Resulta que hay tres lugares: Nuevo Corinto, Antiguo Corinto (a poca distancia el uno del otro) y Acrocorinto, o la acrópolis de Antiguo Corinto, en lo alto de la montaña al pie de la cual se extiende (poco) la ciudad antigua. Se trata, como he dicho, de una montaña, un monte en condiciones y no una colina como la de Atenas. Tiene 575 metros de altura, y por suerte se puede subir hasta la entrada en coche. Una vez arriba, uno se da cuenta de lo fascinante que es: para construirla, hubo que transportar hasta allí arriba todas esas piedras, y no son pocas, pues solo las murallas (hay tres niveles) tienen en total casi tres mil metros de largo y dos de ancho. Aunque el recinto parece pequeño, estuvimos bastante rato recorriéndolo, bajo un sol de justicia. Desde el punto más alto, donde ni siquiera había cobertura, se veía el istmo, los dos Corintos, su canal y su golfo, y los dos mares: el Egeo y el Jónico.

Los dos mozos subiendo hacia la entrada del recinto

La larguísima muralla, y esto es solo una parte

El istmo de Corinto: a la izquierda, el golfo de Corinto, con las aguas del mar Jónico, y la ciudad;
a la derecha, el mar Egeo; al fondo, la Grecia continental; y de este lado, el Peloponeso.

Cuando por fin lo vimos todo, bajamos a Antiguo Corinto, pasamos por el yacimiento antiguo, con los restos del templo de Apolo entre otros, e hicimos un alto antes de seguir nuestro camino para tomar un tentempié a la sombra de los pinos de un parque; qué mejor para reponer fuerzas que café, pan y queso griego.

Continuamos el viaje; la segunda parada fue Micenas, donde vimos, como siempre, el yacimiento micénico y el Tesoro de Atreo, o la tumba de Agamenón.

La primera tumba del yacimiento de Micenas, justo detrás de la entrada.


La siguiente parada fue Nauplia, primera capital del recién creado Estado griego, allá por 1823, y hasta 1834, cuando decidieron que quizá sería mejor cambiarla por Atenas debido a su glorioso pasado.

Dimos una vuelta por la ciudad, que se veía un poco más animada que en marzo, y cuando se nos asentó el estómago y nos entró hambre, fuimos a comer a un σουβλατζίδικο.

La plaza de la Constitución (Síndagma, como la de Atenas), con el ayuntamiento al fondo

Islote con fortaleza, junto a la costa de Nauplia

La ciudad de Nauplia bajo su fortaleza

La penúltima parada de la excursión fue Epidauro (no el Nuevo ni el Antiguo, que también hay dos, como Corintos), sino el famoso teatro, que fue construido a unos quince kilómetros de la ciudad antigua). Yo estaba ya un poco cansada y no subí hasta arriba, pero Γιώργος e Ignacio sí, y yo decidí hacer lo de tirar una moneda en el centro de la escena para que Ignacio desde arriba se diese cuenta de la acústica tan perfecta del teatro; sin embargo, fuimos en pleno Festival de Epidauro (que, por cierto, tiene una sucursal en Atenas: en el Odeón de Herodes Ático, uno de los dos teatros que luce la Acrópolis a sus pies), y la escena, y su centro, estaba ocupada por una tarima que estaban limpiando y preparando los operarios en aquel momento. Seguramente habría una representación más tarde. De modo que Ignacio se quedó sin oír el nítido sonido de la caída de la moneda, aunque le describí lo mejor que pude cómo sonó en marzo, cuando Γιώργος y yo desde la última fila de gradas oímos caer la moneda de euro de mi padre y a mi madre hablar con él con un volumen normal.

Cuando descendieron de las alturas fuimos a ver el museo, que despachamos en cinco minutos porque es pequeñísimo. Al salir, andaba yo preguntándome dónde estaría el santuario de Asclepio, en honor al cual se representaban las obras en el teatro, cuando nos dio por acercarnos a ver qué había a la derecha del camino de salida, pues parecía que se veía algo. ¡Y qué algo!: un yacimiento enorme, aunque con los restos muy deteriorados, con estoas, templos, un tolos, espacios para curar y que descansaran los enfermos... Algo así como uno de los primeros hospitales de la historia.











El estadio nunca faltaba en ningún santuario;
era igual de importante honrar a los dioses que honrar el cuerpo de uno, manteniéndolo sano.

Lo que más me sorprendió de esto no fue tanto la grandiosidad que, nos quedó claro, tuvo en su día, cuando el hecho de que no lo había visto antes, siendo aquella la cuarta vez que visitaba el yacimiento. No me refiero a que esté mal señalizado (que también; en todos los carteles que hay hasta llegar lo venden como teatro solo, no santuario, y una vez dentro no hay flechitas que te lleven) por los propios griegos, sino a que a los que estudiamos griego antiguo e historia del arte no nos lo dicen: lo único que nos explican es que el teatro de Epidauro era (y es) el más grande de toda Grecia, es decir, del mundo, y que las representaciones de las obras tenían lugar con la excusa del culto al dios Asclepio, y eso es lo que vemos en el pequeño museo: representaciones del dios, utensilios quirúrgicos (aunque la mayoría están en la sala del Museo Arqueológico Nacional de Atenas dedicada a este santuario), etc. Pero las dos veces en que fui con el instituto, con profesores helenistas y guía griego incluido, nos enseñaron solo el teatro y el museo.

Cuando terminamos de ver el santuario empezaba ya a caer el sol (que no el calor), y decidimos que nuestra quinta y última parada del día fuera un bañito relajante en la playa. Ya que estábamos allí, nos dirigimos a Nuevo Epidauro, un pequeño municipio de 1127 habitantes y algún que otro turista europeo de los de sol y playa. Encontramos un sitio bastante mono y solitario y nos dimos un chapuzón que nos sentó de maravilla: nos relajamos, nos refrescamos y nos despojamos del sudor de todo el día y de la crema solar que llevábamos echándonos desde por la mañana para no achicharrarnos en los yacimientos. Nos quedamos como nuevos y ya pudimos ir tranquilamente a cenar algo a un σουβλατζίδικο en el que vimos que había nativos.

Después, había anochecido ya, dimos una vuelta por el borde del mar bajo las estrellas y pusimos rumbo de nuevo a Atenas.



Unos días después de marcharse Ignacio, llegaron los valencianos, con los que tenía relación por Twitter hasta que nos desvirtualizamos el día de mi cumpleaños precisamente, de madrugada: llegaron a Atenas a las cuatro de la mañana, siguieron ellos solitos mis instrucciones para ir a la estación de metro de al lado de mi casa y allí los recogí casi dos horas más tarde. Los llevé a casa y los dejé dormir; Γιώργος y yo nos levantamos a una hora razonable (me refiero a una hora razonable para ser verano) y fuimos al mercadillo, ya que era jueves y los jueves lo tenemos al lado de casa, para comprar provisiones: ingredientes para hacerles γεμιστά a los valencianos como bienvenida. La verdad es que, después de hacer este plato unas cuantas veces con Γιώργος este año, ya lo tengo controlado y me sale bastante bien.

Cuando volvimos de comprar, los valencianos seguían acostados, y no los culpamos. Se levantaron a más de las doce, desayunaron y les conté el plan para los siguientes siete días; plan que había estado currándome una semana para que me saliera no demasiado cansado ni demasiado relajado, con la mayor cantidad posible de cosas por ver y con algún que otro hueco libre para alternativas o para recuperar algún día si resultaba estar demasiado lleno.

Al final me quedó tal que así, y se acabó cumpliendo casi a rajatabla:

JUEVES: Dormir // Πνιξ, Museo Benaki.
VIERNES: Excursión: alquilar coche como con Ignacio o bien ir a Sunion.
SÁBADO: Acrópolis, ágora //Cerámico, Museo de la Acrópolis.
DOMINGO: Museos Bizantino y de la Guerra // Trilogía neoclásica, merienda en sitio guay.
LUNES: Templo de Zeus Olímpico, Estadio, Liceo de Aristóteles, Museo Cicládico // Museo Arqueológico Nacional.
MARTES: Excursión a Delfos.
MIÉRCOLES: Ágora romana, biblioteca de Adriano // Cabos sueltos, compras.

Lo hice teniendo en cuenta los horarios (algunos sitios cerraban a las tres o a las cinco de la tarde y había que ponerlos por la mañana), la disponibilidad de Γιώργος, para que pudiera venir a la primera excursión, que al final fue un día de playa en Sunion, y los días en que había algún museo con entrada gratis o reducida.

Los cuatro lo pasamos genial, ellos aprendieron un montón de cosas y quedaron fascinados con Atenas, y a todos nos supo a poco.

El juguete que les fascinó: un caballito con ruedas, propiedad de un niño del siglo X a. C.,
que murió antes de alcanzar la adolescencia y fue enterrado con sus posesiones, según la tradición.
Museo del cementerio del Cerámico.

Estelas funerarias, recinto del cementerio del Cerámico

Cementerio del Cerámico

Cementerio del Cerámico
 
Vista desde la colina de Pnix

El paseo peatonal desde la calle de la Acrópolis hasta las colinas de Pnix y Filopapos

Templo de Apolo, cabo Sunion


Nos robaron una foto contemplando las aguas en las que se suicidó Egeo
Manuscrito del poema «La ciudad», de Cavafis.
Museo Benaki.

Detalle de la decoración de un traje tradicional griego: un barco entero.
Museo Benaki.

Victoria de Samotracia, prima de la del Louvre.
Museo de la Acrópolis (exposición temporal: Samotracia. Los misterios de los grandes dioses).


Admirando las Cariátides. Museo de la Acrópolis.

Sede de la Academia de la Atenas, en la calle Acadimías

¿Cómo iba a irme sin abrazar las columnas de la Academia?

Tampoco podía dejar de lado estas columnas del ágora romana

La última cena de los cuatro juntos

miércoles, 22 de julio de 2015

Πόλεμος

Hoy han salido los resultados de las becas de la Fundación Onasis para estudiar en el extranjero. Γιώργος no está entre los seleccionados para recibir una de estas becas, por lo que no podrá hacer el Máster de ELE en Granada. Como consecuencia de todo esto, tendrá que ir a hacer la mili (para entrar en la cual había pedido una prórroga [= retrasar lo inevitable] por motivos de estudios; pero ya no puede hacer más estudios), porque, efectivamente, los griegos hacen la mili. Claro, la amenaza turca siempre está ahí y cualquier día puede convertirse en realidad.

La cuestión es que no sabemos cómo nos lo vamos a montar a partir de septiembre, o noviembre, según cuándo lo acepten. Yo adelanto en exclusiva que me encantaría mudarme a Salónica, que es como una pequeña Atenas (¡y menos contaminada!) en el siempre hospitalario y agradable norte de Grecia. Seguiré informando.

El caso es que, como ambos somos unos frikis, no podemos evitar quejarnos poética(y cavafiana)mente:

Δεν έχει μάστερ για σε, δεν έχει οδό.

Και τώρα τι θα γένουμε χωρίς Γρανάδα;
Η πόλις αυτή ήτο μια κάποια λύσις.



Dos traducciones del lamento:

No hay máster para ti, no hay camino.

Y ahora, ¿qué va a ser de nosotros sin Granada?
De algún modo esa ciudad era una solución.

[M. Castillo Didier y L. A. de Cuenca (con cambios)]


No hi ha màster per' tu, no hi ha camí.

¿I de nosaltres ara què serà sense Granada?
Aquesta ciutat alguna cosa bé resolia.

[Carles Riba (amb canvis)]




domingo, 5 de julio de 2015

Ίρις

Estos días no hemos parado. En primer lugar hemos estado asistiendo a las diferentes actividades del VII Festival LEA (Literatura En Atenas), como charlas («Pedagogía en la enseñanza de la lengua extranjera» o «Literatura y realidad. El reto y rol del escritor», con Petros Márkaris y el colombiano Juan Gabriel Vásquez), presentaciones de libros (La expediciόn de los catalanes en el Oriente: extracto de la Crόnica de Ramon Muntaner), retos de traducción (Translation Slam [Duelo traductológico], con Constantinos Paleologos, traductor y profesor de la ΑΠΘ y el traductor e intérprete Nicos Pratsinis) o recitales de fado. También presentaba su nuevo libro el πρεσβευτής de la Grecidad, pero σιγά μην έρθω.

El mismo día en que terminaba el Festival LEA tenía lugar la inauguración de la exposición del Museo de la Acrópolis «Samotracia. Los secretos de los Grandes Dioses», que se podrá visitar hasta el 30 de septiembre. Además, la inauguración de esta exposición coincidía (¿o no?) con el sexto aniversario del museo. Por ello, abría hasta medianoche, la entrada era gratis para todo el mundo y a las nueve de la noche había un concierto de la Orquesta Filarmónica de Viento y el Coro de Atenas en la entrada.

Es una exposición fantástica y completísima sobre los tesoros de Samotracia (a pesar de la gran ausencia: la famosa Victoria del Louvre), algunos de los cuales salen del Museo Arqueológico de la isla por primera vez.

Fuente: noticia en Naftemporiki.gr

Por último (por ahora), fuimos al RockWave Festival, a las afueras de Atenas, en tl que tocaron, entre otros, grandes grupos como Judas Priest y Rotting Christ.















martes, 23 de junio de 2015

Τερψιχόρη

Ayer fui con mi amiga Giulia al concierto del grupo griego Locomondo en Salónica. El lugar del concierto era la llamada Presa de Cermi (Cermi es un pequeño municipio junto a Salónica), en el lago homónimo; un lugar precioso para hacer un concierto o ir a pasear con buen tiempo.





El concierto estuvo genial, aunque los teloneros eran muy aburridos y su intervención se nos hizo interminable.

—Έλα, έρχομαι από μία ολόκληρη μέρα δουλειάς!
—Ναι, κι εγώ έρχομαι από μία ολόκληρη Αθήνα!

Cuando por fin salieron Marcos Cúmaris y compañía, el ambiente mejoró bastante y todos (no solo Marcos) empezamos a cantar tooodas las canciones: «Οδύσσεια», «Δεν κάνει κρύο», «Φραγκοσυριανή», «Χέρια σαν κι αυτά», «Goal»...






viernes, 19 de junio de 2015

Φιλότης

Balance del curso, entregado hoy en la secretaría de la Fundación Petru Jari:

Στο παρόν κείμενο έχω σκοπό να εκφράσω τις απόψεις μου για το Πρόγραμμα του οποίου τα μαθήματα παρακολούθησα από τον περασμένο φθινόπωρο. Σε γενικές γραμμές, μπορώ να πω ότι αυτό το πρόγραμμα με βοήθησε πολύ να βελτιώσω την αντίληψη που έχω περί της ζωής στην Ελλάδα, την νοοτροπία και την ελληνική κοινωνία, στοιχεία πολύ σημαντικά για έναν μεταφραστή. Επιπλέον, φέτος μου δόθηκε η ευκαιρία να αυξήσω τις γνώσεις μου περί της νεοελληνικής λογοτεχνίας, τόσο της ιστορίας της όσο και της σημερινής κατάστασής της, μέσω των σεμιναρίων με την κυρία Παπαλεξάνδρου και με τον κύριο Αριστηνό, και της δυνατότητας να αγοράζω βιβλία από βιβλιοπωλεία ή να τα δανείζομαι από βιβλιοθήκες.
Πρώτον, αν και αυτό το ζήτημα δεν εξαρτάται από το Ίδρυμα, θα ήθελα να πω λίγα λόγια σχετικά με τα μαθήματα στο Διδασκαλείο Ελληνικής Γλώσσας του ΕΚΠΑ. Παρόλο που η τάξη μας ανήκε στο επίπεδο λεγόμενο από αυτούς «Γ1-Γ2», το υλικό που χρησιμοποιήσαμε, ειδικά στο πρώτο μισό του έτους, ήταν ενός επιπέδου αρκετά χαμηλού και δεν νομίζω να είναι αντίστοιχο με το υψηλότερο επίπεδο ελληνικών. Επίσης, οι εξετάσεις του Μαΐου για την τάξη μας ήταν του επιπέδου Β2, δηλαδή δεν υπάρχει μία τάξη που να ετοιμάζει τους μαθητές για τις εξετάσεις του Γ1 ή του Γ2, που ήταν το επίπεδο που εμείς θέλαμε να κάνουμε.
Δεύτερον, όσον αφορά τα μαθήματα στο Ίδρυμα, σε γενικές γραμμές είμαι αρκετά ικανοποιημένη τόσο με το περιεχόμενο όσο και με τους καθηγητές. Όμως, ίσως είναι λίγες οι ώρες που ασχολούμαστε με αυτά τα μαθήματα και θα πρότεινα να γίνονται ανά μία εβδομάδα και όχι ανά δύο, για να μπορέσουν να ιδωθούν περισσότερα πράγματα (ή όχι περισσότερα αλλά τα ίδια με περισσότερη άνεση). Επίσης, θα ήθελα να συστήσω θερμά να υπάρξει στο μέλλον κάποιο έλεγχο της παρακολούθησης του προγράμματος (όχι μόνο της σκέτης παρουσίας στα μαθήματα, αλλά και της ικανοποιητικής συμμετοχής και μάθησης των περιεχομένων), είτε στο τέλος είτε περιοδικά. Έτσι, κατά την γνώμη μου, θα αποφεύγατε να υπάρχουν φοιτητές που να μην κάνουν τίποτε άλλο παρά ταξίδια σε όλη την Ελλάδα και στις χώρες τους με ξένα χρήματα και να παραστούν (όταν παρίστανται) στα μαθήματα χωρίς καν ένα στυλό για να κρατήσουν σημειώσεις.
Τα μαθήματα Θεωρίας της Μετάφρασης με την κυρία Δημητρούλια, παρόλο που πρόκειται για ένα αντικείμενο που σπούδασα στο πανεπιστήμιο τέσσερα χρόνια, μου φάνηκαν πολύ ενδιαφέροντα επειδή η καθηγήτρια δεν αφοσιώνεται αποκλειστικά στη μεταφρασεολογία και στα θεωριτικά μαθήματα, αλλά μας παρουσιάζει μπόλικα πραγματικά παραδείγματα και μεταφραστικά προβλήματα για να συζητήσουμε τις πιθανές λύσεις, και μερικές φορές μας έφερε και κάποιον άλλο επαγγελματία μεταφραστή ή καθηγητή μετάφρασης για να μας μιλήσουν για την εμπειρία τους. Συνοπτικά, η εντύπωσή μου είναι πως η κυρία Δημητρούλια κάνει μία εξαιρετική δουλειά τόσο στο μεταφραστικό όσο στο διδακτικό τομέα.
Τα μαθήματα Ιστορίας της Νεοελληνικής Λογοτεχνίας με την κυρία Αριστέα Παπαλεξάνδρου, από την άποψη ενός ανθρώπου που έχει σπουδάσει Μετάφραση και Διερμηνεία και έχει μία πολύ περιορισμένη γνώση της νεοελληνικής λογοτεχνίας, ήταν αρκετά ενδιαφέροντα και χρήσιμα για να αυξηθούν αυτές οι γνώσεις, όπως ανέφερα και πιο πάνω. Κατά την άποψή μου όμως, η καθηγήτρια θα έπρεπε να υπολογίσει καλύτερα τον αριθμό των μαθημάτων έτσι ώστε να προλάβει να ιδωθεί το τελευταίο υλικό· ίσως να αφοσιώσει λιγότερα μαθήματα στον Καβάφη, που πρόκειται για τον πιο γνωστό συγγραφέα και όλοι έχουμε κάποια ιδέα για το έργο του. Κατά τα άλλα, θεωρώ πως αυτά τα μαθήματα ήταν μία πολύ καλή ευκαιρία για να καλύψω το φιλολογικό κενό που μου άφησε η κατάρτησή μου στη Μετάφραση, και για την κυρία Παπαλεξάνδρου πρέπει να πω ότι φανερά ξέρει πολύ καλά το αντικείμενό της και της αρέσει η δουλειά που κάνει, το οποίο αντανακλάται και στον τρόπο που κάνει τα μαθήματα.
Όσον αφορά τα σεμινάρια με τους συγγραφείς και τον κύριο Αριστηνό, πρέπει να πω, κατ’ αρχάς, ότι πρόκειται για κάτι που δεν είχα ξανακάνει πριν από αυτό το πρόγραμμα και γενικά μου άφησε μία θετική εντύπωση. Είναι φανερό πως και αυτός ο καθηγητής έχει μελετήσει πολύ, και σε κάθε μάθημα θέλει να μας μεταδώσει τις γνώσεις του περί των διάφορων ζητημάτων που προκύπτουν. Θα έλεγα ότι ίσως τα βιβλία που διαβάσαμε κατά τη διάρκεια αυτής της χρονιάς ήταν παρόμοια μεταξύ τους, δηλαδή έμοιαζαν στον τρόπο γραφής, το θέμα τους κ.λπ. και θα μπορούσαμε να είχαμε διαβάσει και άλλου είδους βιβλία, άλλες ιστορίες διαφορετικές.
Τέλος, σχετικά με τη συνεργασία με τον επόπτη μου, οι ετυπώσεις μου δεν είναι πολύ καλές. Κατ’ αρχάς, πρόκειται για έναν άνθρωπο ο οποίος είναι γνωστός ως μεταφραστής (μεταξύ πολλών άλλων επαγγελμάτων) αλλά δεν έχει δημοσιεύσει καμία μετάφραση (εάν εξαιρέσουμε αυτή του έργου Όφις και κρίνο που κυκλοφόρησε εδώ και δύο χρόνια, όταν η φήμη του ως μεγάλος μεταφραστής υπήρχε ήδη από πολύ καιρό). Για αυτό, αναρωτιέμαι αν είναι ο πιο κατάλληλος για να κάνει διορθώσεις σε μεταφράσεις άλλων. Επίσης, ένα σημείο όπου φαίνεται πως δεν ασχολείται με τη μετάφραση είναι όταν υποστηρίζει ότι ο μεταφραστής πρέπει κάποιες φορές να αλλάξει τον τρόπο ή το ύφος του πρωτοτύπου έτσι ώστε να βγει στα ισπανικά ένα κείμενο καλύτερο από το ελληνικό. Αυτή είναι η πρώτη και κυριότερη αρχή της μετάφρασης, ίσως η μοναδική που συμφωνούν όλοι οι θεωριτικοί: απλώς μεταδίδουμε, δεν αλλάζουμε το μήνυμα. Όμως, ήδη στο πρώτο μου κείμενο, με ώθησε να αλλάξω το ύφος της αφήγησης, να το κάνω πιο προφορικό, επειδή η αφήγηση γινόταν μέσα στο διάλογο ενός χαρακτήρα, αν και ο ίδιος παραδεχόταν πως στα ελληνικά δεν υπήρχε προφορικότητα πουθενά.
Επιπλέον, ο τρόπος διόρθωσης των μεταφράσεών μου δεν νομίζω να είναι ο καλύτερος: στην αρχή, όταν πήγαινα στα μαθήματά του στο Ινστιτούτο Θερβάντες, μου είχε προτείνει να μείνουμε οι δύο μάς μετά το μάθημα και να δούμε το κείμενό μου. Εγώ του διάβαζα τη μετάφραση στα ισπανικά ενώ αυτός κοίταζε το πρωτότυπο στα ελληνικά και πού και πού έκανε καμία παρατήρηση. Δεν ζητούσε όμως να δει πώς έγραψα το ένα, πώς μετέγραψα σε λατινικούς χαρακτήρες το άλλο, δεν ρωτούσε γιατί είχα μεταφράσει αυτό έτσι κι όχι αλλιώς... Ούτε μου ζητούσε τα κείμενα στις δύο γλώσσες για να τα συγκρίνει στο σπίτι του με την ησυχία του και να συζητήσουμε μία άλλη μέρα όσα είχε δει, αλλά μόνο στο μάτι, από αυτά που άκουγε τη συγκεκριμένη στιγμή. Εγώ βεβαίως δεν θα του πω πώς να κάνει τη δουλειά για την οποία πληρώνεται.
Ο λόγος που δεν τα είπα πριν όλα αυτά για τον επόπτη μου είναι μάλιστα ότι πρόκειται για αυτόν: αν τα έλεγα στον ίδιο ή σε κάποιον στο Ίδρυμα, πιθανώς δεν θα άλλαζε τους τρόπους διόρθωσης και δύσκολα θα αποδεχόταν την άμεση κριτική στην τόσο διαφημισμένη προσωπικότητά του. Σίγουρα δεν θεωρώ τον εαυτό μου αυθεντία, αλλά έχω αρκετές αναφορές για το πώς γίνεται η διδακτική διόρθωση/συζήτηση μεταφράσεων. Κατά την απόψή μου, ένα παράπονό μου μόνο θα είχε χρησιμεύσει για να γίνουν πιο τεταμένες οι συναντήσεις μας μέχρι το τέλος.



Balance

A continuación expondré mis impresiones sobre el Programa y las clases a las que llevo asistiendo desde el inicio de este curso. En general puedo decir que este año he podido conocer de un modo más profundo la vida en Grecia y la mentalidad y la sociedad griegas, elementos que resultan esenciales para un traductor. Además, estas clases me han permitido aumentar mis conocimientos acerca de la literatura neogriega, tanto de su historia como de su situación actual, gracias a los seminarios de Historia de la Literatura Neogriega y a los encuentros con los escritores, y gracias también a que he tenido la posibilidad de comprar libros o sacarlos de bibliotecas.

En primer lugar, y aunque este asunto no tenga relación directa con la Fundación, quisiera mencionar las clases del Centro de Enseñanza de Griego de la Universidad de Atenas. A pesar de que nuestra clase pertenecía al nivel llamado por ellos «C1-C2», la materia que hemos visto, sobre todo durante la primera mitad del curso, era de un nivel bastante bajo que no creo que equivalga al nivel superior de griego. Además, los exámenes de mayo de nuestra clase eran del nivel B2, es decir, no hay una clase que prepare a los alumnos para el C1 o el C2 de los exámenes oficiales, que era del que queríamos examinarnos nosotros.

En segundo lugar, con respecto a las clases de la Fundación, en líneas generales me encuentro bastante satisfecha con ellas, los profesores y los contenidos vistos. Sin embargo, quizá las horas que dedicamos a estas clases sean demasiado pocas; propondría que fueran una vez a la semana y no cada dos, para que dé tiempo a ver más materia (o la misma, pero con más tranquilidad). Asimismo, recomiendo encarecidamente que se realice algún tipo de control, bien al final del curso o bien de manera periódica, no solo de la asistencia a las clases sino también de su concienzudo seguimiento y aprendizaje. De este modo, a mi parecer, se evitaría que haya alumnos que se dediquen únicamente a viajar por Grecia y a sus países de origen durante todo el año con el dinero ajeno y asistan a las clases (cuando asisten) sin siquiera un bolígrafo para tomar notas.

Las clases de Teoría de la Traducción, aunque este ha sido mi objeto de estudio en la universidad durante cuatro años, me han parecido muy interesantes, pues la profesora no se centra exclusivamente en la traductología y en clases teóricas, sino que nos trae ejemplos reales y problemas traductológicos para que tratemos juntos las posibles soluciones, y en alguna ocasión nos ha traído también a algún traductor profesional o profesor de traducción para que nos hablen sobre su experiencia. En resumen, mi impresión es que se trata de una gran profesional, tanto en el terreno traductológico como en el didáctico.

Las clases de Historia de la Literatura Neogriega, desde el punto de vista de alguien que ha estudiado Traducción e Interpretación y tiene conocimientos muy limitados sobre la literatura neogriega, han resultado bastante interesantes y útiles para ampliar estos conocimientos, como mencioné más arriba. Pero opino que la profesora debería calcular mejor la materia y el número de clases para que dé tiempo a ver los últimos contenidos; tal vez debería dedicar menos clases a Cavafis, ya que se trata del literato más conocido y todos conocemos en menor o mayor medida su obra. Por lo demás, considero que estas clases han supuesto una muy buena oportunidad para cubrir el vacío filológico que dejó mi formación en Traducción, y acerca de la profesora debo decir que claramente domina su objeto de estudio y le gusta su trabajo, lo cual se refleja en su modo de dar las clases.

Con respecto a los seminarios con los escritores, en primer lugar he de decir que antes de hacer este programa no había participado nunca en una actividad así, y en general me ha dejado una buena impresión. Se nota que también este profesor ha estudiado mucho y que en cada clase trata de transmitirnos sus conocimientos acerca de los diferentes temas que surgen. Diría que quizá los libros que hemos leído durante el curso eran algo parecidos, es decir, presentaban un estilo y unos temas similares; podríamos haber leído libros de otro tipo, otras historias diferentes.

Por último, en cuanto al trabajo con el tutor, mis impresiones no son demasiado buenas. Para empezar, se trata de alguien que es conocido como traductor (entre muchos otros oficios) pero que no tiene publicada ninguna traducción (a excepción del libro Lirio y serpiente, que el propio autor [Nicos Casandsakis] rechazó años después de escribirlo y que no es nada representativo de su estilo ni del conjunto de su obra. Pero es muy breve. Y se publicó hace ahora dos años, cuando él ya tenía fama como traductor desde hace bastante tiempo). Ello me hace preguntarme si él es el más adecuado para corrregir traducciones ajenas. Por otro lado, también queda claro que no traduce cuando sostiene que el traductor debe algunas veces modificar el estilo o el registro del original para que quede en español un texto mejor que el griego. Este es el primer y más importante principio de la traducción, quizá el único en el que todos los teóricos están de acuerdo: solo transmitimos, no cambiamos el mensaje. Y él, ya en mi primer texto, me animó a cambiar el registro de la narración, a hacerlo más oral, solo porque era una narración dentro de la intervención de un personaje, aunque él mismo admitió que en griego no había oralidad por ninguna parte.

Además, no creo que su modo de corregir mis traducciones fuera el más correcto: al principio, cuando iba a sus clases del Instituto Cervantes, me propuso que nos quedásemos los dos después de la clase a ver mi texto. Yo le leía la traducción en español y a la vez él miraba el original en griego, y de vez en cuando me hacía alguna obervación. Pero no me pedía ver cómo había escrito esto, cómo había transcrito al alfabeto latino aquello, no me preguntaba por qué había traducido tal cosa de una y no de otra manera… Ni tampoco me pedía los textos en ambas lenguas para compararlos en su casa tranquilamente y quedar otro día para decirme qué había encontrado; simplemente así, a ojo, de lo que escuchaba en el momento. Y yo, claro está, no voy a decirle cómo hacer el trabajo por el que cobra.

La razón de que no haya dicho nada de esto antes es precisamente que se trata de él: si iba diciendo esto a él mismo o a alguien de la Fundación, seguramente no habría cambiado su forma de corregir corregir ni habría aceptado tan directa crítica hacia su eminente persona. Claro está, no me considero ninguna autoridad, pero sí es cierto que tengo bastantes referencias acerca de cómo va la corrección/comentario didáctico de traducciones. En mi opinión, una queja mía solo habría servido para que nuestros encuentros a partir de entonces fueran aún más tensos.

lunes, 15 de junio de 2015

Έρεβος

Las clases ya han terminado (solo queda el encuentro de despedida, el viernes que viene), pero no es que esté de vacaciones: estoy terminando de pasar a limpio los últimos apuntes, sigo leyendo literatura griega y no griega que saco de las bibliotecas (o que me regalo: el viernes encontré esto en una librería), salgo por las tardes con los chicos de la Fundación o con amigos de Γιώργος, sigo traduciendo, asisto a charlas y exposiciones (un festival de literatura y una inminente exposición temporal del Museo de la Acrópolis son mis dos próximos destinos), vamos de paseo por parques y monumentos de Atenas, hacemos turismo y de guías turísticos de cuantos amigos acogemos en casa y, ahora que hemos limpiado el horno, cocinamos cosas ricas ricas como γεμιστά ο μηλόπιτες.

martes, 9 de junio de 2015

Αθηνά Πολιάς

La semana pasada fuimos a Rodas. Ya tenía yo ganas de volver para verla un poco mejor, porque la otra vez, con el seminario, estábamos mucho tiempo en la casa y no podíamos salir a hacer turismo.

El primer día, cuando llegamos por la tarde, fuimos a Rodas ciudad y dimos una vuelta por las murallas medievales , que son enormes, larguísimas y preciosas. Por la noche cogimos un bus de la KTEL que nos llevó hasta Afandu [Αφάνδου], en la costa este, desde donde fuimos a Psinzos [Ψίνθος] a pasar la noche. A la mañana siguiente volvimos a coger el bus de la KTEL desde Afandu hasta Lindos. Estaba tal como yo lo recordaba, aunque, al igual que Rodas ciudad, con infinitamente menos turistas, a pesar de ser ya temporada alta; pero como agosto no hay nada. Dimos una vuelta por el pueblo, que es muy pintoresco, y subimos a la acrópolis, de nuevo al mediodía. No me libro, oye. Al bajar (ya comidos, pues hicimos un pseudopicnic arriba en la acrópolis) fuimos a la pequeña y recogida playa en la que me había bañado también la otra vez hasta que se fue un poco el sol y empezó a soplar una pequeña brisa que nos echó.

Las almenas (posteriores) de la acrópolis, desde la subida

Lindos desde arriba


La playa de Lindos desde la acrópolis (tuve que hacer dos fotos y las he unido de manera cutre, lo sé).
A la derecha del todo se puede ver la tumba de Cleóbulo.

Después de refrescarnos en la playa echamos a andar hasta la tumba de Cleóbulo de Lindos, poeta del siglo VI a. C. y uno de los siete sabios de Grecia





Al día siguiente volvimos a Rodas ciudad, esta vez para verla más a fondo. En primer lugar visitamos el Palacio del Gran Maestre de los Caballeros de Rodas, una imponente fortaleza del siglo XIV que consta de un amplio patio central rodeado de un pórtico con bóveda de arista (toda Rodas está llena de bóvedas y arcos) al que dan las ventanas de las habitaciones del interior. La planta de abajo es un museo con diferentes objetos e información sobre los años en que la Orden de los Hospitalarios estaba instalada en la isla. En el piso superior han conservado las habitaciones donde vivían los Caballeros, o más bien, posteriormente, el rey Víctor Manuel III de Italia y Benito Mussolini, que lo restauraron y lo usaron como residencia durante el siglo XX.

Una copia fidedigna del Laocoonte y sus hijos, cuyo original está en los Museos Vaticanos de Roma, pero de alguna manera hace bien en estar ahí, pues sus tres escultores eran de Rodas. El brazo es mío.

El patio interior del palacio, con esculturas romanas en los vanos del fondo

Detalle del pórtico abovedado

Detalle de la entrada, imponente




Al salir del palacio, como nos daba tiempo, fuimos también al Museo Arqueológico de Rodas. Se trata de otro edificio histórico: el gran hospital de los Caballeros, cuya construcción empezó en 1440 y duró cuarenta y nueve años. Presenta también un patio central, aunque no tan grandioso como el del palacio, rodeado por un pórtico abovedado. Su colección permanente abarca desde la Prehistoria, pasando por los periodos arcaico y clásico, hasta la turcocracia (los objetos del periodo medieval y bizantino se encuentran en su mayoría en el Palacio del Gran Maestre). El jardín, lleno de fuentes y plantas, es un lugar bellísimo y fresquito donde sentarse a descansar un rato y recuperar la calma que nos arrebata el hacer turismo.


Mosaico dentro del pórtico del jardín


Paseando por el jardín del museo

Basa de una columna con forma de serpiente enroscada


Patio central del edificio, con su león sentado
y los proyectiles de catapulta que decoran roda la ciudad vieja

Detalle del pórtico abovedado del patio del museo


Antes de que se terminara de esconder el sol, fuimos dando un paseo hasta el puerto de Mandraki, en el lado este de la ciudad, donde encontramos las conocidas columnas erigidas con un ciervo y una cierva encima, en el lugar donde supuestamente estaba el Coloso, con una pierna a cada lado del puerto.



La cierva

El ciervo, enfrente

La única forma de hacernos una foto de los dos cerca de la cierva


Al día siguiente, por fin, fuimos a la acrópolis de Rodas, situada en un promontorio llamado Monte Smith. Consta de un templo, según unas versiones dedicado a Apolo y según otras consagrado a Atenea Polias y Zeus Polieo, un estadio y un teatro, además de otros edificios que ahora solo se intuyen: cuatro ninfeos, una estoa, una biblioteca, una palestra y un artemisio para el culto a Ártemis.


El estadio



Tras la excursión a la acrópolis decidimos darnos un baño en el mar para refrescarnos un poco y poder continuar nuestra exploración de la ciudad. Por la tarde dimos una vuelta más por la ciudad medieval, igual que el día siguiente por la mañana, por última vez, cuando para hacer tiempo hasta la hora de ir al aeropuerto nos sentamos en el maravilloso jardín del Museo Arqueológico.


Vista de la Puerta de la Libertad. A la izquierda está la Pinacoteca de Rodas.