martes, 5 de abril de 2016

Ωκεανός

Hoy por fin he podido volver a saludar al Olimpo; llevábamos tres días, tres, con una espesísima niebla.

Detrás de las antenas deberían estar el resto de la ciudad y el mar.
Eso blanco no es el mar, que siempre se ve negro de noche, sino la persistente niebla.

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