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| Primavera en Nueva Trebisonda |
Acabamos de volver de una comida espléndida en un restaurante de Viejo Pandeleímonas, un pintoresco pueblecito situado al sur de Caterini y al este del Parque Nacional del Olimpo, en el extremo occidental del golfo Termaico y con vistas al famoso castillo de Platamonas. No conozco el motivo por el que los tíos han decidido precisamente ese lugar, pero probablemente los ha movido la nueva programación de Γιώργος. Resulta que, a pesar de que tras unos meses en Nea Visa decidió hacerse fijo en el cuartel de allí, al volver del permiso de Pascua el lunes 2 le notificaron que tenía un nuevo destino: Platamonas. Así que, en lugar de aquel permiso larguísimo de cuarenta días justo al final del servicio con el que soñaba para poder trabajar todo julio y medio junio, tendría uno de quince días en la segunda mitad de mayo antes de cambiar de cuartel y otro de entre doce y nueve días al final, es decir, a finales de julio y hasta el 9 de agosto.
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| Castillo de Platamonas |
La primera semana de Pascua se fue rapidísimo entre Samotracia y los reencuentros familiares, hasta el Domingo de Resurrección en que hicimos la tradicional barbacoa. El martes por la mañana terminaba el permiso de Pascua de Γιώργος y debía volver a presentarse en el cuartel, por lo que cogió el tren a Nea Visa de madrugada.
La segunda semana, aunque he estado más sola, ha sido también divertida porque he podido ver el festival Ipsilandis, una serie de actos culturales que organiza cada Pascua la Asociación Cultural Póntica de Nea Trapesunda en honor al patrón del pueblo, Aléxandros Ipsilandis, uno de los instigadores de la Guerra de Independencia.
El primer día tuvo lugar la inauguración de las jornadas, que este año estaban dedicadas al dialecto póntico de la región del Ofis, de donde proceden la mayoría de las familias del pueblo y una de las zonas de Turquía donde aún hoy se mantienen la lengua y cultura pónticas. Contamos con la participación del turco Ömer Asan, que dio una charla (interpretada en la modalidad consecutiva por un profesor de instituto turcólogo de Caterini) sobre este dialecto como variedad de la lengua póntica y su recepción en la Turquía moderna; él mismo nació en un pueblecito de la región del Ofis, y el póntico fue su lengua materna hasta que en el colegio aprendió el turco.
Ömer Asan escribió hace veinte años un libro titulado
Pontos Kültürü, que fue traducido al griego con el título
Ο πολιτισμός του Πόντου [La cultura del Ponto], el cual le granjeó en 2002 un juicio en Turquía por «propaganda escrita con el objetivo de desmembrar Turquía y ofensa a la memoria de Kemal Atatürk». Fue necesaria la intervención del Parlamento Europeo para que se retirasen las acusaciones. Al final del acto le fue concedido el premio Aléxandros Ipsilandis por su contribución a la difusión de la cultura de la región del Ofis.
El caso es que después del acto fui a la estantería del tío Βασίλης y (h)ojeé el dichoso libro. Encontré un pasaje bonito en la introducción, pero también otro en el primer capítulo que no me pareció del todo aceptable. Resulta que, por mucho que este señor sea de familia pontia y haya querido difundir esa cultura en un libro, por encima de todas las cosas se trata de un turco, y en Turquía el discurso oficial es que ellos han estado desde siempre en la península de Anatolia (no que llegaron
en el siglo XI procedentes de Asia Central), y que por tanto los diferentes pueblos que han poblado la región eran todos pueblos túrquicos.
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Si alguna vez siente en el rostro y el corazón el soplido de un suave y agradable vientecillo y se siente feliz, debe darse cuenta de que ese airecillo sopla desde Trebisonda. Y si desde algún lugar llegan canciones a sus oídos, aunque sean palabras inconexas, sepa que son las canciones que cantamos nosotros desde enfrente. Y esas canciones transportan incansables el aire que sopla desde Turquía y Grecia. ¿Quién puede resistirse a ese aire?
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1. Quiénes fueron los primeros habitantes de Ofis
Según Hasan Umur y también según la opinión extendida entre los habitantes de la región del Ofis de que ésta no era un bosque vacío, cuando llegaron los griegos. [sic] Había personas que vivían en Ofis y, como se refiere arriba, estos eran turcos. Puede considerarse que se helenizaron gracias a la cultura y la literatura de los griegos y más tarde con su religión cristiana. En consecuencia, es indudable que entre la gente que habita hoy en día en Ofis hay también descendientes de los antiguos turcos.
De acuerdo con ciertos historiadores, los hititas, escitas y caldeos eran los pueblos turcos que constituían los primeros nativos de la zona y tenían una historia mucho más antigua que los griegos. De nuevo según otros historiadores, el Ponto fue la última de las regiones de Asia Menor (o Anatolia) donde se instaló un gran número de turcos. Los turcos llevaron a cabo nuevos saqueos al descender en 1057 de las montañas situadas sobre Trebisonda y en 1073-1074 (Claude Cahen, Pre-Ottoman Turkey, trad. J. Jones, London, Sedgwick and Jackson, 1968, págs. 70-73) invadieron (...)
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Después de otorgarle el premio a Ömer Asan, disfrutamos de unas canciones pónticas a cargo del coro de la Asociación, en el que participa el tío Βασίλης.
El segundo día del festival asistimos a la representación de
El enfermo imaginario, de Molière, a cargo de los niños y adolescentes del pueblo, entre ellos las dos primas de Γιώργος. La adaptación para niños estuvo bastante lograda, pues tanto los chistes como el lenguaje en general funcionaban a la perfección. Fue divertidísimo. Además, el lenguaje era actual pero las vestimentas no, y era muy gracioso verlos a todos con las pelucas, camisas y medias del siglo
XVII.
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| El porche de casa desde la terraza del tío Βασίλης |
El tercer día vimos otra representación, interesantísima y también divertidísima: la de la obra
Ο χωρέτες [El campesino], a cargo de los actores de la Asociación.
¿Qué ocurre cuando la viuda presidenta de Defensa de los Refugiados se enamora de Stilos, un pontio solterón que llega a Macedonia como refugiado?
El escritor hace referencia a la época de 1924, cuando los refugiados pontios, tras el Desastre de Asia Menor de 1922, se instalaron en Grecia y sobre todo en Macedonia. El Estado y la población autóctona intentan ayudar todo cuanto pueden a los desdichados pero orgullosos refugiados pontios.
Entre los comités y sociedades creados a este efecto estaba la sociedad de Defensa de los Refugiados, cuya presidenta era una viuda rica y hermosa, residente en Salónica. Esta presidenta quiso visitar un pueblo de refugiados para ver de cerca sus problemas. Allí conoce al tío de su cuñado, un apuesto solterón que no habla más que griego póntico. Entre ambos surge un sentimiento que cada uno oculta del otro, y en su intento por manifestarlo, acaban metiéndose a escondidas en el suplicio de aprender el habla del otro.
La obra se entiende perfectamente porque gran parte de los diálogos es en griego. Sin embargo, lo que provoca la risa del público es que, cuando cada uno intenta aprender la lengua del otro, en la realidad no hacen más que «pegarle patadas».
Sobre el autor
Fílonas Ctenidis pasó su infancia en Cromne (al sur de Trebisonda) y en 1906 se graduó con la calificación de Sobresaliente en el Instituto de Trebisonda. Entre 1906 y 1909 trabajó como contable al tiempo que publicaba artículos en el periódico Εθνική Δράσις [Acción Nacional] de su ciudad natal, y en 1910 fue director de un periódico suyo, el quincenal Επιθεώρηση [Revisión].
Más adelante fue deportado por los Jóvenes Turcos y se instaló en Atenas, donde se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad. Luchó como voluntario junto con el ejército griego en Epiro y Macedonia en 1912-13. En 1914-15 regresó a Trebisonda para ejercer de médico voluntario y tras la entrada de las tropas rusas en la ciudad (1916) se marchó al Cáucaso, donde trabajó como médico militar en el mayor hospital militar ruso de Plátana (al este de Trebisonda).
En 1922 volvió a Salónica, y en las elecciones de 1935 fue elegido diputado por Atenas en el partido Συμπραττόντων Κυβερνητικών Κομμάτων [Partidos Gubernamentales Colaboradores], con 71.531 votos. En 1938 se instaló en Salónica permanentemente, donde trabajó como médico. Escribió 17 obras teatrales pónticas.
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| El Olimpo aún nevado |
Por cierto, que la prima Φανή participaba en la representación, vestida con el traje tradicional póntico, en la escena de cierre de la obra que consiste en una fiesta donde todos los habitantes del pueblo bailan al son de la
lira póntica.
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| Los Montes de Piería al atardecer |
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