martes, 31 de marzo de 2015

Οδυσσέας

Queríamos ir a Ítaca. Nos hacía ilusión. Pero es imposible. Después de un par de horas buscando en internet, de cambiar la fecha varias veces para encontrar barcos, llegamos a la conclusión de que no se puede visitar Ítaca. Queríamos ir al principio de las vacaciones de Pascua, desde Patras, y luego volver allí e ir toda la familia al pueblo.

La aventura que habríamos tenido que emprender habría sido la siguiente:

  • Atenas-Patras (tren y autobús, unas tres horas);
  • Patras-Cilene [Κυλλήνη], el único puerto del que salen barcos hacia...
  • Cilene [Κυλλήνη]-Sami [Σάμη], el puerto más importante de Cefalonia;
  • Sami [Σάμη]-Pisaetós [Πισαετός], un puerto minúsculo de Ítaca que solo sirve para ir a esta isla desde Cefalonia, porque es el que está enfrente;
  • Pisaetós [Πισαετός]-Vací [Βαθί], la capital de Ítaca... ¡en taxi!, porque Pisaetós es tan insignificante que no hay ni autobús de línea.
  • Huelga decir que para volver a Patras hay que hacer de nuevo todo este recorrido.

Efectivamente, Cafavis tenía razón: «Cuando emprendas tu viaje a Ítaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias», pero... ¿tan largo? ¿Tantas aventuras? No sé yo...

Desde el otro día tengo una nueva meta en la vida: hacer dinero, comprarme un barco e ir a Ítaca cuando yo quiera; desde Málaga, si hace falta, o desde Atenas, por el canal de Corinto. O no, mejor, ya que hago dinero, me compro Ítaca...








No hay comentarios:

Publicar un comentario