jueves, 17 de diciembre de 2015

Φοίβη

La semana pasada nos enteramos del nuevo destino de Γιώργος: Nea Visa, un pueblecito junto a la frontera con Turquía, en Tracia. Ya lo sospechábamos. Así tengo una excusa para ver el norte de Grecia; hay ciudades muy bonitas, dicen, como Alexandrúpoli, Didimótijo (lit., 'muro gemelo'), o Adrianúpoli, que ahora es Turca y se llama Edirne.




También la semana pasada fui a casa de mi casera a pagarle el alquiler; me dijo que me pasara yo porque tenía que hacer noséqué y no le iba a dar tiempo. Me puso un café y galletitas rellenas de crema y estuvimos charlando un rato. Mientras tanto, sus tres hijas, de tres, siete y once años, no paraban de dar vueltas por el salón, hablando, gritando, riendo, la pequeña tirando mi café y adornando toda la casa, pues por lo visto había ido en el día de la decoración navideña de la casa.

Me acabé haciendo amiga de las tres, sobre todo de la mayor, que me cayó muy bien, y yo a ella, sobre todo cuando se enteró de que era española («¡Bieeen! ¡Eres la primera española que conozco!» y de que era traductora («Ohh, ¿traduces libros?»). Mi visita para pagar el alquiler acabó convirtiéndose en una clase de español para niños. Obviamente, la que aprendió de verdad fue la mayor, que además estudia alemán; las otras dos se vinieron solo porque querían hacer ellas también como su hermana, pero las pobres aún no sabían ni el alfabeto latino. La pequeña probablemente ni el griego.

Nos dieron las diez de la noche, hasta habían acostado ya a la pequeña, cuando me di cuenta de la hora que era y decidí que debía ir retirándome. Cuando me levanté del sofá las otras dos niñas corrieron a llenarme una bolsa con adornos navideños para que decorase mi casa. La mayor me preguntó si antes de irme podía darme un abrazo. Fue muy tierno.


Y ayer se fue Roberto a Málaga a pasar la Navidad con su familia. Volverá dentro de casi un mes, el doce o el catorce de enero. Luego dice que no se lo está pasando tan bien en el Erasmus como esperaba, que no tiene amigos griegos y que se aburre en las clases. Y coge y se va un mes por Navidad. Yo no sé qué es lo que esperan los que se van de Erasmus. ¿Es que no han visto cómo están los que vienen a España?: nosotros, los nativos, ya tenemos nuestra pandilla hecha desde primero o segundo, y entonces ellos, que han venido con toda su ilusión para aprender español, acaban juntándose solo con los otros Erasmus, y al final lo que practican es un español con errores que no corrigen porque sus interlocutores son también estudiantes de español con otros errores y calcos de sus respectivas lenguas maternas. Más aún cuando el destino es Grecia, que lo coge la gente porque, además de tener un clima estupendo, no hace falta aprender el idioma porque muchas clases son en inglés. Entonces, cuando un Erasmus viene a Grecia y es de los pocos que estudia griego y quiere practicarlo, se encuentra con que, obviamente, los griegos no van a ir corriendo en su busca para hacerse amigos de una persona que chapurrea su idioma y en vez de charlar van a pasarse cuatro, seis o nueve meses explicando, corrigiendo, repitiendo y hablando despacio. Y lo que pasa es lo mismo que pasa con los Erasmus que ha visto en su universidad de origen, en España: acaba juntándose con un turco, un checo, una polaca, una italiana y una alemana, y no practica ni griego ni inglés, este último por las mismas razones que he expuesto arriba. Y todo esto lo comprobé ayer en directo, no es que me lo esté inventando.

Roberto dice que mientras esté en su casa se pensará si se queda o no el segundo semestre y que, si al final decide quedarse, se irá del agujero en el que está viviendo y se vendrá a mi casa conmigo. Yo le dije que si se viene hablaremos siempre en griego, para que no diga después que por venirse conmigo ha dejado de practicarlo (tampoco es que en su actual piso lo practique: convive con dos turcos y hablan entre sí en inglés; o en algo parecido) y, para convencerlo, le he dicho que iremos juntos a todas las exposiciones, actos, presentaciones y demás que se organicen en Salónica (también le he listado todas a las que ya he ido yo en mes y medio y él se ha perdido, como el Open House; no le entra en la cabeza que es la ciudad más activa culturalmente de Grecia, más que Atenas, y eso que allí está el Instituto Cervantes y sube la media) y que viajaremos por el norte de Grecia para ver a Yorgos y todas las ciudades que haya enmedio. Como no se quede, a ver cómo hago yo para ver todo lo que quiero ver; no me gusta viajar sola.

Como mínimo:

  • Samotracia
  • Alexandrúpolis
  • Didimótijo
  • Adrianúpolis / Edirne
  • Flórina, Kilkís, Seres, Drama, Cavala, Xanci y Comotiní no sé si tienen algo digno de ver.

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