Llevo unos cuantos días en el pueblo. No es la primera vez que estoy aquí sola, pues en septiembre y octubre Γιώργος se fue a Atenas un par de veces; tampoco es la primera vez que llego yo sola, pues cuando fuimos a Creta en abril yo vine en avión vía Salónica y él llegó unos días más tarde vía Atenas. Por supuesto, aquí nadie tiene ningún problema en que lo hagamos así: ni ellos ni nosotros. Da gusto ir y venir a las casas griegas; esta debe de ser la famosa hospitalidad griega de la que tanto se habla. Así, yo cada día quiero más a esta familia y ellos cada día me aprecian más, estoy segura. Como pequeña muestra de agradecimiento por su hospitalidad les he dejado bajo el árbol de Navidad unos pequeños regalitos que compré en el Tiger. Nada especial, pero seguro que les hace ilusión; ¡me hacía hasta a mí! Por eso se los dejé la mañana del día 25, aun sabiendo que en Grecia es el 31 por la noche cuando pasa Άι Βασίλης. Yo les dije que, como soy española, he preferido dejárselos en el día español y ellos me contestaron que, como son griegos, prefieren dejarlos ahí hasta el día griego. Ningún problema.
Después de mí también llegaron los de Patras: mis suegros y mi cuñado. Ya solo falta Γιώργος, que se espera para mañana por la noche. Como no llegó a tiempo a apuntarse en la lista del permiso de Navidad, se tuvo que apuntar en la lista de Nochevieja/Año Nuevo. Dice que saldrá del cuartel por la mañana y cogerá el primer tren que pase (que tampoco son muchos), y como tiene que recorrer toda Grecia del norte a velocidad no de AVE, porque es imposible con tantas montañas, tardará todo el día en llegar.
Ayer estuve jugando con los cuatro primos al Twister, como si tuviéramos diez o quince años menos, y lo pasamos genial. La partida que echamos al Monopoly no fue tan alocada, pero también nos reímos un montón; quedó pendiente repetir la partida con Γιώργος, pues él y su primo son los que se lo toman más en serio. Pueden rodar cabezas.
Además de pasarlo bien con los primos, está la tía Χαρούλα y sus dulces navideños. Y sus recetas diosiles. No hay mayor placer en este pueblo que acurrucarse junto a la chimenea y calentarse oyendo el crepitar de las llamas mientras se paladea un κουραμβιές. Sobre todo cuando una ayudó en su preparación.
Después de mí también llegaron los de Patras: mis suegros y mi cuñado. Ya solo falta Γιώργος, que se espera para mañana por la noche. Como no llegó a tiempo a apuntarse en la lista del permiso de Navidad, se tuvo que apuntar en la lista de Nochevieja/Año Nuevo. Dice que saldrá del cuartel por la mañana y cogerá el primer tren que pase (que tampoco son muchos), y como tiene que recorrer toda Grecia del norte a velocidad no de AVE, porque es imposible con tantas montañas, tardará todo el día en llegar.
Ayer estuve jugando con los cuatro primos al Twister, como si tuviéramos diez o quince años menos, y lo pasamos genial. La partida que echamos al Monopoly no fue tan alocada, pero también nos reímos un montón; quedó pendiente repetir la partida con Γιώργος, pues él y su primo son los que se lo toman más en serio. Pueden rodar cabezas.
Además de pasarlo bien con los primos, está la tía Χαρούλα y sus dulces navideños. Y sus recetas diosiles. No hay mayor placer en este pueblo que acurrucarse junto a la chimenea y calentarse oyendo el crepitar de las llamas mientras se paladea un κουραμβιές. Sobre todo cuando una ayudó en su preparación.
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| Estrellitas, medias lunas y hombrecillos |


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