martes, 25 de noviembre de 2014

Ασκληπιός

Justo después de volver de Patras, donde el frío es muy húmedo, y como además tenía las defensas bajas debido a ciertos asuntos femeninos, me resfrié un poco. Nada importante, no llegué a tener fiebre y congestión nasal solo tuve un día. Lo peor era el mal cuerpo y el dolor de cabeza.

El sábado por la tarde, volvíamos del mercadillo cuando me entró un dolor de cabeza tremendo. Muy, muy fuerte. Nada más llegar a casa me tomé un analgésico, Depon, que son 500 mg de paracetamol; me chocó cuando lo compré, puesto que en España son de 650 mg, o hasta de un gramo. Me tiré en la cama mientras Γιώργος cocinaba y después de comer, como el Depon no había hecho nada, me tomé otro; pensé que era como si estuviera en España y me tomase un Gelocatil de un gramo. Pero pasaban las horas y el dolor no disminuía. Nunca había tenido un dolor de cabeza tan fuerte; era tan intenso que empecé a llorar. Γιώργος me vio sufriendo tanto que fue a buscar una farmacia de guardia (eran ya más de las ocho, que es cuando cierran, al menos los sábados), pero no encontró ninguna y los papeles de las farmacias que están cerradas no ayudan nada porque no están actualizados. Tras más de una hora dando vueltas por Atenas, volvió justo cuando también regresaban de hacer turismo los amigos que estábamos acogiendo en casa, y le dijeron que habían visto una farmacia abierta en el centro, así que volvió a salir y al cabo de un rato me trajo unas pastillas llamadas Panadol. Me tomé una y el efecto fue casi instantáneo: desde entonces no me ha vuelto a doler la cabeza. Es curioso, porque tienen la misma cantidad de paracetamol que las Depon, es decir, 500 miligramos; la única diferencia es que además de paracetamol contienen 65 mg de cafeína. En cualquier caso, habrá que tenerlo en cuenta: ante un dolor de cabeza, nunca comprar Depon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario