viernes, 7 de noviembre de 2014

Ουρανία

Hace un par de semanas asistimos a una conferencia de una científica española cuyo último libro (y no solo) había sido traducido al griego: Sonia Fernández-Vidal. El título de la conferencia era «Ciencia: ¿realidad o fantasía?» y la ponente habló en español. A la entrada ofrecían auriculares con una petaca como los que usábamos en clase de interpretación en la UMA: había interpretación simultánea al griego.

Fue la primera vez que asistía a una conferencia con interpretación simultánea, que se oía por los auriculares de los demás porque los tenían a un volumen muy alto o el intérprete hablaba muy fuerte. Se oía, por ejemplo, que a veces se bloqueaba y decía: «Ehhh...», y que cuando la ponente hacía una pausa el intérprete continuaba hablando hasta que ella retomaba el discurso; no le daba tiempo a descansar. En una ocasión la responsable del Instituto Cervantes (uno de los patrocinadores del acto), que hablaba español, le tuvo que decir que no hablase tan rápido, que al intérprete no le daba tiempo.

En cualquier caso, no dudé de la profesionalidad del intérprete. Más bien temía por él cada vez que la española decía alguna palabreja científica, algún término, pues la conferencia versaba sobre física cuántica. De acuerdo, era una explicación en tono divulgativo a personas totalmente legas en la materia, relacionada con el hecho de que el libro que presentaba tenía también este tema y era para niños, pero aún así había un montón de términos. Y también, en varias ocasiones, ejemplificó una situación haciendo una comparación con canicas. Si hubiera sido yo la intérprete, a saber cómo se dice canica...

Creo que la próxima vez que vaya a una conferencia cogeré los auriculares, aunque no necesite la interpretación, para ver cómo lo hace el intérprete, más que nada por curiosidad; como cuando veo El Hormiguero, que estoy pendiente del invitado y de la intérprete. Me maravilla esa chica.

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